Centímetros antes de caer.

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Centímetros antes de caer.

Mensaje por Tobami el Miér Mar 13, 2013 4:06 am

He puesto todas mis fichas en muchas jugadas, jugadas que el amor decía asegurarme y cuando lo perdía todo, el desaparecía sin darme respuestas del por qué. Muchas veces me considere un fracaso, un error que no tendría que haber crecido sobre estas tierras tan llenas de sufrimiento, quise corregir mis errores y simplemente empeore mis caminos de peor a peor, pero siempre alzaba la cabeza y proseguía intentando olvidarme de lo que era el significado del amor.
Cuando uno habla de amor ¿a qué se refiere? Todos pensara que el amor es algo, cada uno tiene un significado diferente del mismo, un sentimiento hacia algo ya es amor, el sentimiento hacia un ser es amor, el sentimiento hacia un padre, un hermano, hermana es amor ¿pero como clasificamos el amor? El amor tiene muchas clasificaciones, versiones, colores y formar, pero tal vez no sea yo quien deba decirles el color que le vi, porque francamente nunca le vi color alguno.

Tengo la sensación de que pocos podrían llegar a leer esto, muchos pensaran que es una historia ficticia, algo que salió de mi imaginación pero puede que sea algo tal vez real, y que pocos consideren cierta. Voy a los inicio de la historia ¿mi nombre? No lo tengo, jamás llegue a conocer cuál era el verdadero nombre de este ser, no sé quién soy, a veces me miro al espejo y no me reconozco, cambio de apariencias la mayor parte del tiempo y me mezclo entre las multitudes sin dejar rastros, ni una brisa perfumada distingue mi presencia porque no tengo olor, no tengo calor corporal ¿acaso tengo un cuerpo? Aun no lo sé, estoy poblando, habitando y ocupando un espacio privado, vivo encerrada en el recuerdo, en el corazón, en el interior de una prisión metal, soy una enfermedad psicológica que habita el cerebro de un ser humano inocente e indefenso incapaz de evitarme, sacarme o siquiera olvidarme.

Mi historia no es más que un cuento, algo que vi un día y quise transformar en una leyenda, es de esas historias de amor que terminan mal y luego recomienzan para seguir con un final diferente, me temo que puede que sea incierta. Todo inicia al principio de mi vida, pequeña, delgada, rubia, nerviosa pero al mismo tiempo llena de buenas cosas, por sobre todo amor en el alma… Había sufrido muchas cosas en mi vida, había sufrido pérdidas familiares, desilusiones y por sobre todo dolor, pero nada impedía que mi corazón no dejara de buscar, necesite la protección de alguien muy rápido y nunca conseguía encontrarla, pase los años en tanta soledad que mi corazón empezaba a arrugarse, el corazón es un símbolo fuerte muy fuerte de hecho pero este en cierto puntos comienza a endurecerse y eso fue lo que pasaba con el mío.

La infancia, bueno… no fue la que cualquier niño esperaba, la verdad no me gusto, hubo una parte en la que sí, si creía que era feliz, pero después… empezaron los problemas, mis padres, ellos no se amaban para nada, nunca me crie en un circulo de amor, no supe que era el amor pues fui echa sin consentimiento de nadie, nadie deseo mi nacimiento y tuve que soportar la sensación de tener que ser amada porque, como se dice –no hay otra manera- le agradezco al destino, que me puso en buenas manos y no fue para peor, pero hubiera preferido no nacer.

El tiempo paso y mis padres terminaron todo recuerdo de mi infancia, no volví a verles jamás, me dejaron como un crio a la espera del tren, cerca de una estación, con un bolso y bajo la luz de la luna, espere que alguien llegara por mí, pero el tiempo paso y nunca apareció tal salvación, llore demasiado y cuando desperté de tal tormento, estaba el… aquel que cuidaría de mi pero así mismo llenaría mi corazón y alma de puñales.
¿Su nombre? Su nombre es muy insignificante, pero siento en el alma que tendré que decirles, el se llamaba Aka, era un sujeto mayor a mí, cabello largo y negro, una tez tan blanca como la nieve en su punto más claro, y un par de ojos… ojos rojizos como la sangre, era elegante, buen perfume y hermosa faz, una sonrisa suya podría cautivar el alma de cualquier mujer y su espíritu lleno de tranquilidad hacia que yo, que mi cuerpo se rindiera a su actos, creyendo que todo lo que él decía era verdad. Todo lo que salía de la boca de ese hombre, para mí era cierto y creí cada una de sus palabras hasta el punto que la vida me abrió los ojos.

Aka me llevo a un hogar, conocí varias personas agradables, amigos y familiares de el vivían en una hermosa casa, con todas las comodidades, rodeada de personas de casi mi misma edad, me sentía tan bien, nada me faltaba y nadie me reprochaba nada, solo tenía que rendirme cada noche a los pies, al cuerpo, al ser… al tacto del ser que había amado por primera vez, en las noches él era diferente, apasionado, amoroso, dulce y atento a mí, pero en el día… era indiferente, irónico, egocéntrico, malo… por sobre todo muy malo, y me evitaba constantemente, sin darme siquiera el saludo. Por momentos me sentía mal, despertaba en las mañanas y ya no estaba, no había rastro de él solo su perfume en las sabanas de ceda de sus aposentos, era hermoso pasar tales noches, pero Aka en él decía actuaba así o desaparecía por días completos regresando a la noche, me sacaba del cuarto para llevarme al suyo, como si fuera su muñeca personal.


El tenia un hermano gemelo, su hermano era como la versión pacifica de él, era todo lo contrario, incluso uno parecía la noche y el otro la luna, diferentes en todo sentido, pero parecidos al mismo tiempo, cuando Yuue su hermano sonreía, me recordaba a él, distinto sin embargo cuando Yuue hablaba, te enamoraba su paciencia y tranquilidad, era la figura que siempre había buscado, pero a diferencia de Aka… Yuue no se interesaba en mí. Me hice gran amiga de él con el tiempo, era un hombre intelectual, atento y amable, quise acercarme a él dando todo mi potencial femenino, pero nunca lo alcance pues a Yuue no le interesaba, Yuue había perdido a su gran amor y desde entonces había quedado viudo de por vida y el siempre lo decía “nunca estaré, nunca remplazare a ella” fue decepcionante para mí, yo deseaba estar con él a pesar de no ser Aka, pero el demonio nunca me dejaba en paz, noche tras noche me secuestraba de mi comodidad y me encerraba en sus aposentos, haciéndolo con violencia y así mismo amabilidad… era increíble, y cuando preguntaba, cuando yo preguntaba simplemente me observaba en silencio y no respondía.
Supe por boca de otros, que el azabache amaba a alguien, el tenia un amor imposible, un amor el cual nunca podría tocar, era un amor que había surgido del dolor y el sabia que pronto ella le haría desaparecer, era caprichoso, a veces el no me buscaba y yo esperaba en silencio escuchando para ver si volvería por mí, pero se podían oír los llantos de dolor, pidiendo a gritos el regreso de ella ¿Quién sería?

Midori, Midori… ―Nombraba él con mucho dolor, esperando que así ella pudiera oírle. Pregunte a muchas personas por Midoril, pero nadie supo responderme, hable con él sobre ella y el dijo ―Prefiero no hablar del tema. ―Pocas fueron las veces que conseguí que el hablara de ella, creo que le había dolido mucho su ida, Midori se había ido con otro hombre, alguien inferior a él, alguien incapaz tal vez de darle lo que le daba pero así mismo dándole algo que él no podía, me dijo que ella se había ido por su inmadurez, por el espacio y tiempo que les separaban pero el aun se seguía preguntando ¿Qué hice mal? ¿Cuál fue mi error, regresa y dímelo lo voy a cambiar? Pero ella simplemente decidió desaparecer sin darle respuesta alguna, oscureciendo su corazón, llenándolo de fantasmas que le atormentarían de por vida.

No voy a negar, luche mucho, intente miles de cosas pero ninguna funciono, quise dar mi alma al ser mas diabólico sobre el planeta, pero no pude hacer nada para recuperarle, con el tiempo Aka se fue separando mas de mi, hasta el punto que a pesar de mis ruegos el ya no me escuchaba, ya no me veía… ya no me recordaba, todas las noches me la pasaba sola a la espera, pero el ya no volvía, una noche me escabullí por los pasillos de la mansión, llegue a su cuarto y entre, el estaba en un rincón, sin camisa con una botella de vodka en la mano, tomaba de la botella y borracho me miro, primero no sonrió pero luego lo hiso, sus ojos estaban rojos, lloraba y tenia parte de su rostro lastimado ―¿Qué has hecho? ― Camine rápidamente hacia él, casi cayendo sobre él, me arrodille entre sus piernas y le sujete el rostro con ambas manos, estaba triste, adolorido y tenía un aura llena de sufrimiento ¿Qué le pasaba ahora? No podía entenderlo, pronto las lagrimas brotaron de mis ojos y… como si fuera poco el me beso, me beso y al separar mis labios de los suyos, me miro con pena y dijo ―Siento haberte hecho esto, pero… ya no podemos volver a vernos, no podemos tocarnos… ni sentir más al otro. ―No sabía porque decía aquello, me dio un ataque de gritos y llanto, lo abrace y él me separo de su cuerpo, me sujeto por los hombros y con aquel rostro lleno de falta de emociones volvió a hablar. ―Voy a morir, tengo cáncer. ― Todavía recuerdo sus palabras como si fuese ayer….


Continuara...


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